domingo, 25 de febrero de 2018

LA FUNCIÓN PERDIDA - María García-Lliberós








La función perdida, es la octava novela que publica la escritora valenciana María García-Lliberós y segunda con la Editorial Sargantana.

La novela trata de la jubilación y de los miedos a los que nos hemos de enfrentar tras muchos años de trabajo.
El protagonista es Emilio Ferrer, que acaba de ser jubilado de su cargo Ingeniero y Jefe de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras de la Comunidad Valenciana.
Uno de los problemas de la jubilación es enfrentarse al vacío y al olvido. Más en el caso de alguien con cierto poder, con cierto prestigio, que ha sido imprescindible en los tejemanejes políticos y administrativos. Uno de esos funcionarios que, independientemente, del partido que ocupe el poder está ahí siempre para solucionar lo que los políticos no saben.
Para Emilio el problema consiste en saber qué hacer con el tiempo que tiene. El trabajo, las ocupaciones diarias ya no están para tapar lo que no se ha querido ver durante ese tiempo. Y aparecen los recuerdos de su mujer, fallecida, de su difícil relación, de la casi escasa con sus hijos y la ausencia de amistades. De sus amoríos. Pocos, es cierto. Y las emociones desconocidas.
Para este nuevo viaje solo cuenta con Guillermo, cuya vida tampoco es un edén. Casado con Adela, a quien ya no soporta y de quien no sabe cómo deshacerse.
Pero hay que pensar cada día cómo levantarse e inventar algo para que las horas transcurran lo mejor posible.
Junto a este amigo, inicia un proceso de resurgimiento. Asiste a clases de cocina, un viaje a Malta donde conoce a Scarlett, una preciosa scort que le hace recordar el pasado. El sistema de espionaje sobre su vecina para logar que caiga uno de sus mayores enemigos de cuando trabajaba como funcionario. Guillermo, el amigo, resurge a su vez, al quedar viudo de una mujer déspota y una hija egoísta, como tanto sucede. Y acaba encontrando también su lugar en este mundo de jubilados.
La novela trata igualmente con un lenguaje muy suelto, con mucha ironía, los problemas que nos afectan a todos, poniendo en foco en la Comunidad Valenciana con los temas de la corrupción, la crisis o el problema de las pensiones.
No creo que haya sido fácil para María meterse en el papel de un personaje masculino y cambiar su habitual modo de escribir. Sin embargo, lo ha conseguido, y ha escrito una novela muy actual, muy atractiva, con unos diálogos muy frescos, muy fluidos, muy amenos. Y unos personajes, como es habitual en ella, que tiene mucha habilidad para crearlos, muy bien perfilados.







martes, 6 de febrero de 2018

BRILLO DE ASFALTO - Marian Torrejón


El tema de una novela o de un cuento surge, en muchas ocasiones, de manera natural, espontánea. Como comentó Marian Torrejón durante la presentación de su nueva novela — Brillo de Asfalto, publicada por Fórcola Ediciones — surgió para esta novela al preguntarse qué hay detrás de una persona que malvive en un banco de un parque, duerme entre cuatro cartones o en el portal de un edificio.


No desvelo nada, puesto que viene en la contraportada del libro, que esta magnífica historia comienza con el atropello de una de estas personas, de un vagabundo alcohólico, surgido de la oscuridad en medio del brillo del asfalto de una gran ciudad.

Este hecho sirve para construir, no solo la vida de Aurelio Ramos, el vagabundo, sino la historia de una época, la nuestra, la más reciente. Una época en la que mucha gente moría de éxito, se enriquecía de manera rápida, especulaba, vivía, como nos han reprochado tantas veces, por encima de sus posibilidades, hasta que una crisis no reconocida públicamente le arrebataba lo que tenía cogido con alfileres.

Este caso concreto es de Serafín Orduña, el protagonista de esta cruda novela. Dos personajes, él y el vagabundo, que descienden al infierno de la bebida, del desprestigio, de la ruina económica y personal.

La novela está estructurada en pequeños capítulos, escritos unos en primera persona cuando se trata de la vida actual de Serafín, su obsesión por averiguar a quién ha matado, quién era esa persona, qué había detrás de su vida para llegar a la situación que lo llevó a la tumba.  Y su descubrimiento de que la existencia es mucho más de lo que hasta ahora consideraba como incuestionable.
"Acercarte a la vida que tu víctima se ha dejado en el asfalto tampoco te exime de la culpa"

Y mediante un narrador observador que se limita a contar la vida del protagonista, tomando distancia, sin identificarse con él, ni con Carmen, su mujer, toda su vida anterior: su infancia, sus amigos, las mujeres de las que se enamora, sus inicios como empresario de la cadena Sebarit, sus viajes, su vida lujosa y sus posteriores problemas con su mujer. Un narrador que no empatiza con ninguno de ellos para contar con crudeza, con salpicaduras de humor negro, su situación diaria.

La novela trata el desapego, la precariedad, la desafección de los seres humanos hacia el resto. La crueldad de los bancos, de los usureros, de la sociedad en general con aquellos que han caído en desgracia.

Mediante una estructura circular, con una excelente y ágil narración, creo que la mejor hasta ahora de Marian Torrejón, con unos personajes construidos con maestría, tanto los principales como los secundarios llegamos al final de la novela, completamente exhaustos y noqueados.

No digo nada más para no desvelar la historia.

Lo que está claro es que no hacen falta muchas páginas para contar una buena historia ni para demostrar que se sabe escribir muy bien. En este caso, tan solo 148.

jueves, 1 de febrero de 2018

EL TRIGO QUE CAE - Xenia García

Las relaciones personales, familiares o amistosas son uno de los temas esenciales en el libro de relatos, el primero, de Xenia García.

El trigo que cae, está dividido en tres partes y consta de veinte relatos.

La primera parte HARINA, SAL Y AGUA es la más extensa.
La vida en pareja, las relaciones, la felicidad o la búsqueda de ella cuando parece que se tiene todo.
La rutina del matrimonio, el desgaste del que no nos damos apenas cuenta. “En un matrimonio siempre hay una barra que superar o una barrera que derribar, y un beso en la mejilla es sin duda un ladrillo más”
La fantasía, la imaginación que nos conduce a solventar los problemas. Incluso huyendo de casa con la chica del tiempo. O dejándose desmembrar, cual mujer sumisa, por su amante.
Las fobias de cualquier ser humano que arañan la convivencia. La monotonía, las nuevas experiencias que no siempre salen bien. La tristeza.
La invisibilidad, la mirada que se desliza por el cuerpo que tienes al lado, y ya no lo ves. La ensoñación de un divorciado, lo que desearía para rehacer su vida y sueña con una mujer.
El miedo en las relaciones, el terror, el no saber realmente quién es la persona que tienes al lado. “A mi novio lo llamo Cristóbal pero yo sé que es, en realidad, el Hombre del Saco”
Los recuerdos de la infancia que conducen a que la relación de pareja llegue a ser complicada.
Los asuntos íntimos, los de la cama. Las mentiras o fingimientos.

En la segunda parte del libro MASA MADRE, las relaciones personales derivan sobre todo a las filiales. El repaso de la vida actual y las de nuestras madres, las diferencias esenciales de la maternidad en ambas épocas. El embarazo y su repercusión en la pareja, cómo enfrentarte a ello. El crecimiento de los hijos, su distanciamiento, su negativa a cumplir con nuestras expectativas. El trabajo de la mujer, la dificultad para combinar las obligaciones maternales con las laborales visto a través de los ojos de una precoz niña de cinco años. Y la dejación de funciones maternales.

La tercera parte, que consta de un solo relato, COSAS QUE PASAN CUANDO VAS A POR EL PAN, es el retrato de la infancia, de una familia aburrida, de una niña que se va haciendo mayor.

La mayor parte de los relatos están construidos en ambientes cerrados: habitaciones, casas, calles, bares. Esta intimidad ayuda a que las historias sean creíbles, incluso agobiantes en algunos casos. Nada es lo que parece, nada lo que te puedes imaginar. La narración te va llevando por caminos inesperados. Distintos registros que hace la lectura mucho más rica. Voces femeninas, masculinas o el simple narrador.  Y la mayoría de los personajes perdidos dentro de su propia vida, preguntándose hacia dónde ir.

Creo que, con este libro, Xenia García ha debutado muy bien. He leído el libro con placer, sorprendida en muchos casos, subrayando los aciertos en las frases, en las reflexiones de los personajes. Disfrutando de una lectura muy buena.


Y Talentura Libros ha acertado de pleno.

miércoles, 17 de enero de 2018

ANDAR SIN RUIDO - Carlos Frontera



Leer Andar con ruido, el primer libro de Carlos Frontera, es como entrar en otro mundo.

Al principio te sorprende su manera de escribir, su juego de palabras, la facilidad que tiene para manipularlas y darle a la frase un sentido especial.

Diecisiete relatos sorprendentes. Con personajes inmersos en la soledad, en la melancolía, caminando sobre la derrota y el miedo. Y, a pesar de ello, no puedes evitar la sonrisa, incluso la risa dentro de la tragedia. Rompe el esquema con su sentido del humor irreverente, surrealista y acertado.

Son diferentes historias con grandes aciertos. Frases que te dejan pensando. Personajes derrotados, reconstruidos a retazos.
Uno que colecciona la piel muerta de su pareja. Novios abandonados y novias que se depilan las ingles cuando los abandonan. Familias felices que se parecen.  Madres que conservan fotos de los hijos.

“Digan lo que digan, no es fácil ser padre. Y menos de sopetón. Uno puede pensar que con leer el periódico tras los postres y cuadrar las cuentas los domingos es suficiente, pero nada de eso. Si fuese tan sencillo, crecerían padres en los arriates o los sortearían en las gasolineras..”

El esqueleto de un padre que se conserva en un salón al que no puedes entrar ni tú ni el perro. Un perro que, por cierto, no pronuncia nada bien las consonantes. Todo ello en el relato que da el título al libro.

Una mujer que se bebe las cenizas, con una sensación de puaj. Y escribe un diario.

“Escribir es de cobardes. Escribir está sobrevalorado, siempre lo ha estado.. Duermo, bebo tus cenizas y lo registro en estas hojas. Porque escribir es de cobardes.”

Un hombre alérgico que acompaña a su mujer, al imbécil de su cuñado y a una novia que no sabe cómo se llama, a pasar unos días al campo.

“El pueblo, en una primera impresión, es tal y como lo había imaginado: un catálogo de casas en ruinas alineadas en torno a la carretera principal … hay también una iglesia; y un frontón; y una plaza minúscula; y nadie. Nadie por todas partes”

Hay un atreverse a decir las cosas con total naturalidad.

“Los cojones por su propio peso. Que no me acerque al cenicero, me dice. Que no avise a nadie.”

Un cenicero que nunca caen suspendido en el aire. Inmóvil. Y acaba por convertir la vida en silencio.

La lectura es un disfrute seguido. Hay muy buenos relatos de distancia corta. Me han encantado.

También está el perro azul. Y Michael Jackson, su muerte y su incidencia en la pareja. Un padre agónico.

En definitiva, un primer libro sorprendente. Y ya solo se me ocurre decir que lo lean. Y que lo disfruten.

miércoles, 10 de enero de 2018

ALFA, BRAVO, CHARLIE, DELTA - Stephanie Vaughn

Alfa, Bravo, Charlie, Delta –  título original Sweet  Talk – es el único libro publicado por la escritora Stepahnie Vaughn. Publicado por Sajalín Editores, con una magnífica traducción de Ana Crespo. 

Alfa, Bravo, Charlie, Delta es el primer relato y el que da nombre al libro. En total, son diez maravillosas historias.
Los relatos sobre la vida de Gemma Jackson, claramente autobiográficas, son de lo mejor de todo el libro. Historias emocionantes de su vida nómada debido a los destinos de su padre.
La magistral construcción de los personajes familiares. El padre militar, estricto, con afán didáctico y su relación con su hija.  El hermano, MacArthur y sus experiencias en la guerra de Vietnam. Y, por supuesto, la madre, tranquila y centrada y la abuela, capaz del humor más ácido y las respuestas más punzantes.

Stepahnie Vaughn retrata a sus personajes en apenas dos pinceladas, suficientes para centrar la historia que va a contar. La mayor parte de los relatos están escritos en primera persona. Las protagonistas son mujeres decididas, fuertes que luchan por mantener su vida dentro de unos parámetros de felicidad, aunque sea provisional. Este es uno de los fragmentos del relato “Un ángel en la nieve”
  
Después de colgar, Marguerite se pregunta a sí misma:
-¿Y cómo te ha ido el día, Marguerite? Bueno –le dice a la ventana–, al gato le ha dado por subirse a las cortinas y ha dejado un rastro de hilos enmarañados desde el suelo hasta el techo. Eso ya me ha puesto nerviosa. Luego, mientras quitaba la nieve de la entrada, se ha soltado el asa de la pala que compré de oferta en Kmart. Después hemos tenido el problema de la Kalculadora Karacola, el desastre de la cocina y el supuesto dedo amputado, sangre incluida. Si tuviera a alguien a quien contarle todo esto, creo que podría convertirlo en una colección de entretenidas anécdotas.

Su voz narrativa es fluida, absolutamente natural, perfecta en los matices, muy potente. A ratos lírica. Ni siquiera en aquellos relatos que podrían ser más duros, pierda la naturalidad y la sobriedad. No hay estridencias y predomina la búsqueda de la felicidad. Increíble, por hermoso, es la descripción de los paisajes.

Destaca también su sentido del humor incluso en las situaciones de mayor fragilidad para un ser humano. Como queda perfectamente reflejado en el relato “Mi madre exhala luz”

"De trabajar en el jardín, tiene el dorso bronceado. Y las palmas, destellos blancos mientras siguen hablando, me recuerdan el envés de las hojas de los arces cuando las agita el viento. Con esas manos, mi madre es capaz de crear una casa pequeña, un cruce de calles, un coche fuera de control"

Los diálogos hilarantes del relato “La televisión nos lanza al universo”
  
Y cuando se dio cuenta de que, para mí, las palabras eran tan fugaces como los copos de nieve, recurrió a su profunda voz de policía, una voz perfecta para la televisión, y dijo:
-Hemos tenido noches mejores, ¿verdad?
"Hemos tenido", dijo. El agente Cook me había abrazado con el plural del verbo.
Fue entonces cuando descubrí que amaba al agente Cook.

Los inicios de los relatos son una lección de bien hacer, solo hay que detenerse en “Otras”

De pronto el mundo está compuesto de partes infinitamente divisibles y parece que las cosas sse hagan grandes a medida que se hacen pequeñas.
Puede que un universo entero de partículas en colisión, algunas pelirrojas y otras rubias, algunas bien proporcionadas y de piel morena, otras con implantes de silicona, y otras más discretas que, como yo, siguen yendo al centro comercial con zapatos de segunda mano.”

 o en “La batalla de los árboles caídos”

Tío Roofer era diabético y bebía bourbon.
Tío Roofer era alcohólico y tomaba litio a la hora de comer.
Un día, tío Roofer, el bourbon y el litio se subieron juntos al coche para ir a Cleveland a ver un partido de los Browns. Y en el camino de vuelta un muro de hormigón les salió al encuentro.

O en el relato que cierra el libro “El paraíso de los perros”

“De vez en cuando vuelvo a la imaginación de ese perro muerto.
Vuelvo a ser una niña encantadora. Tengo el aliento fresco y un cuerpo sin curvas”


Es una suerte descubrir autoras con ese don para contar historias y que, con tan solo un libro, consiga que se convierta en inolvidable. Ojalá escriba más.



ALFA, BRAVO, CHARLIE, DELTA- Sajalin Editores

lunes, 8 de enero de 2018

LA MIRADA DE LOS PÁJAROS - Silvia Fernández Díaz



Cuando leí Solo con hielo, el primer libro publicado por Silvia Fernández Díaz ya dije cuánto me gustó su manera de escribir, de contar historias que sugieren más que dicen.

La mirada de los pájaros, publicado también por Talentura Libros, contiene diecinueve relatos, algunos de ellos fueron premiados en su día en diversos concursos de relevancia.

Los relatos son muy variados tanto en longitud como en temática.

Hay relatos inquietantes muy logrados, como en La ceguera de las ventanas, y los lobos, la nieve, las alimañas.

Un viaje inesperado

Cada una con el billete que el hombre les había otorgado….. Mirando a la otra con recelo. Sin atreverse a mirarla…

 o Enjaulados. La nieve perpetua, que no cesa y los pájaros que vuelan en el cuarto, y la nieve y el silencio.

Si desea viajar en metro, lea Instrucciones para viajar en metro.

Intérnese por el mundo de los pasadizos subterráneos y de las escaleras mecánicas.

Mejor repare en la gente que irá acercándose: el estudiante que repasa un libro deshojado, la anciana vestida para un baile eterno, un hombre con un caballo de madera a cuestas.

Siga las instrucciones y verá hasta dónde puede llegar. No se inquiete.

 

Relatos en los que el amor, el desamor, la convivencia rota, el egoísmo, o la desconfianza están presentes directa o indirectamente. Miércoles de lluvia, Bochorno, Tomas falsas, Entre cristales o en Ojos que no ven.

Magníficos y arriesgados relatos corales. Dolor de tripa. Cuatro voces distintas que se van turnando mediante párrafos. En cada uno de ellos encontramos el punto de vista de los protagonistas para una situación agridulce, difícil, dura.

Zapatos de familia, con una historia trágica, una huida, la necesidad de volar, la imposibilidad de hacerse cargo de uno mismo.

Viajes interiores de descubrimiento, viajes dolorosos diálogos, viaje a la imagen de un gorrión, es el genial relato Grabado en loza.

En Un regalo para Brenda Watson nos lleva a una residencia americana. A una familia adinerada, a una jovencita, a la construcción de un apeadero. A una relación.

¡Esos salvajes me van a quitar la vida! No nos dejan descansar, ¿verdad, hija?

¿os he dicho que uno de esos negros tuvo la osadía de llamar a la puerta para que le diéramos una garrafa de agua?

Las relaciones paterno filiales están muy bien relatadas tanto en El respiradero. La voz del padre que piensa que lo sano es escalar. Un padre autoritario, unas excursiones interminables, el ahogo, la presión. La huida a través de la lectura.  Leer no es sano

Salud es ejercicio, escalar la montaña, las caminatas al aire libre. El frío gélido de la sierra, el aire mortal al pie de la ladera, el reproche en la mirada de mi padre, sus ojos, dos cuchillas de hielo perdonándome la vida…

 como en El adiestramiento del pollo

La crueldad de la infancia en Itinerarios

El deseo de huir, de volar, de cambiar de ambiente está presente en casi todos los relatos. Pero con más intensidad en Las interioridades del porche.

Y la venganza, sutil, certera, insalvable en Ponlo en otra parte.

No puedo olvidar el primer relato que abre el libro. Uno de los mejores para mi gusto, claro. Se titula Cuadrilátero, mientras lo leía he tenido la sensación de que yo era ciega y escuchaba la historia con una voz que me iba narrando lo que sucedía en un escenario. Las frases cortas, secas, justas para decir lo que quiere que veamos.

Es un libro muy elaborado. En la mayoría de los relatos Silvia ha arriesgado en la escritura, en el formato. Creo yo que en especial en los corales. Las voces no se confunden, los diálogos están incluidos en el párrafo y no hay equivocación.

Los protagonistas viven con duda, algunas quedan resueltas, otras permanecen en muchos de ellos hasta el final abierto. Hay frases secas, cortas que te dejan sin respiración. Otras que te obligan a pensar por su contundencia. Diálogos fluidos. Las imágenes de los pájaros volando.

No he descubierto a Silvia, me he reafirmado en su calidad.

Un libro muy interesante y muy recomendable.

sábado, 16 de diciembre de 2017

HABITACIONES CON MONSTRUOS - Ángeles Sánchez Portero




Habitaciones con monstruos, de Ángeles Sánchez Portero es su segunda publicación, después de Enero, una deliciosa novela corta.


Dieciséis relatos, dieciséis habitaciones y unos cuantos monstruos. Son los monstruos que habitan en nuestro interior, que nos acompañan, que nos siguen, que nos vigilan.


El monstruo de la soledad y de la infelicidad de las hermanas que ingieren perlas de sangre para volver a estar en equilibrio con la vida. O de la mujer que, a base de tantas despedidas, su piel se convirtió en un mapa de lugares de viajes donde nunca fue.

Edificios llenos de sorpresas, de manos que se rozan, de cartas de lugares lejanos, quizás inexistentes, en los buzones, de hombres pájaros. Los ruidos de tu propia vivienda, los conocidos. Los que se quedan cuando tú te marchas. Hay más pájaros a lo largo del libro. Volar. Querer ser libre, aunque te lastime.

El misterio del cerebro de Einstein, con sus células y neuronas vitales. Unas miedosas, otras vigías, otras tristes, otras musicales. Todas juntas viajando en el maletero de un coche. Todas ellas con la afición de tumbarse boca arriba y jugar a adivinar constelaciones.

Hombres azules, niñas fantasma, asumiendo el destino que les ha tocado en suerte. En un sobre. Quién sabe. Aprender a mentir para sobrevivir, a vivir en una ciudad con vecinos. La muerte acechando.

El absurdo de la megafonía de un autobús. La irrealidad. O la realidad confundida con la imaginación. Mantenerse alejado de todo lo que nos rodea. Los miedos, los nuestros y los ajenos, los que vamos recogiendo por el camino. Cambiar de vida, y no saber cómo, sin nadie que te aconseje, sin nadie que te diga qué color escoger para tu nueva existencia.

La anemia afectiva de Andresito, abatido por una losa llamada realidad. Su madre que sonríe a las cucharas, en un nido donde incuba la vejez. Y la normalidad de enloquecer.

Y allí, en la nave 314, nos encontramos con Juan que custodia los secretos. Algunos días no le gustaría ir a trabajar, pero no hay otro remedio. Mientras, en la ciudad, algunos habitantes pasean con una bolsa de plástico.

¡Ay, el amor! ¿Qué ocurre cuando se estropea a pesar de haber seguido las instrucciones de conservación? Si no puedes cambiarlo porque has perdido el ticket siempre puedes imaginar, fantasear con la muerte, con la chica de la funeraria que, a su vez fantasea con otra vida. Coincidir. Compartir las culpas.

O encontrarnos con seres hechos de olvidos. Seres que dejan las cosas a mitad hacer: el café, la comida. Los amores. Las conversaciones. O una Gran Vía donde se extravían niños y destinos. Donde hay tiendas de barrio, proveedores de chisteras. Incluso un tranvía.  
Casas cuyas fachadas están marcadas por la lluvia que les ha dejado surcos grises, como si el inmueble se hubiera echado a llorar. Y una niña que aparece todos los días a las cinco de la tarde.

De lo que hubiera sucedido si hoy no hubiera llovido. ¿Qué le hubiera ocurrido a Marta o a Germán? ¿Se hubieran encontrado en el local clandestino del chino Xin? Solo la lluvia lo sabe. La lluvia y las ciudades.

Hay una frase en uno de los relatos que, quizás, resumiría las intenciones de todos ellos. “Te acostumbraste a mirar la superficie de las cosas e imaginar su vida interna”

Y esto es lo que yo creo que hace Ángeles. Con minuciosidad, retrata la soledad, el desamparo, la fragilidad de la vida, de las cosas, de las personas, de la infancia. La vida de las ciudades, por debajo y por arriba. Su mirada se introduce por todas las ranuras y nos explica las situaciones de una manera distinta. A los objetos les da vida mediante su peculiar manera de observar. Las imágenes son potentes o suaves, depende. El absurdo se convierte en poesía. 


Utiliza muy bien la segunda persona en alguno de los relatos. Hay ritmo, cadencia musical. Perfección en la escritura. Mucho trabajo en cada una de las narraciones, tal como hizo en Enero, su primera novela. Una voz muy particular. Muy definida, inconfundible.



Léanlo. De verdad





DESPEDIDA Y CIERRE

  Es año de cerrar unas puertas y abrir otras. Fue un placer. Seguiremos disfrutando de la lectura en silencio.