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viernes, 26 de abril de 2013

SAFARIS INOLVIDABLES - FERNANDO CLEMOT




Mi intención al abrir este blog era hacer reseñas o comentarios sobre los libros leídos de gente poco conocida. Exactamente igual que yo, teniendo en cuenta que yo no soy especialista en reseñar nada. 


Sin embargo, voy a hacer una excepción con Safaris Inolvidables, de Fernando Clemot, por el puro placer de hablar de un libro que me ha dejado maravillada. Y de un escritor al que conozco y al que tengo mucho cariño.

Safaris inolvidables es un libro de cuentos que diría yo que tiene intención de novela. Los cuentos están escritos en primera persona, lo que todavía produce mayor cercanía con el narrador. 

Fernando Clemot juega con la memoria mediante un programa informático en el que va navegando desde el ordenador, con el que nos va trasladando por lugares desconocidos donde el hombre dejó su huella, o por otros lugares donde su memoria ha dejado alguna raíz. Ambas cosas, la navegación y sus recuerdos se mezclan sin confundirse. Nos habla de la pérdida del amor y de la soledad. Los cuentos están unidos entre sí, de tal manera que podría considerarse una novela fragmentada. Esa unión te traslada, a lo largo del libro de uno a otro, sin perder en ningún momento la memoria personal.

Los cuentos son absolutamente redondos, confeccionados con la maestría que le caracteriza a Fernando Clemot. La sensación al leerlos es de tranquilidad, de reflexión a pesar de ese trasfondo sentimental que los impregna. La utilización de las metáforas, nada comunes, creo que es una de las características de Fernando, tal como he observado en los libros anteriores. 

He ido dilatando la lectura para evitar que se acabara pronto el libro.

Ha sido un gran placer leer Safaris Inolvidables, uno de los mejores que he leído en mucho tiempo. Una delicia de lectura.


Safaris Inolvidables. Menoscuarto





sábado, 13 de abril de 2013

COMO ÁNGELES EN UN BURDEL - María García-Lliberós





















En esta novela, María García-Lliberós narra en primera persona la historia de Angélica a través de la escritura de un diario, una tarea encomendada por su psicoanalista.
Con esta premisa ya podemos imaginar que la novela nos va a llevar a través de una historia intimista y autobiográfica.
Angélica cuenta desde el primer momento, sin tapujos de ninguna clase, lo que ha sido su vida hasta ese momento, el de sus 31 años. Hace una catarsis, se desnuda ante ella misma para hacer una introspección de lo que han sido sus experiencias más dolorosas, el conocimiento y la asunción de las mentiras que han rodeado su existencia. Su profunda dependencia de una relación dolorosa.
Angélica es hija de una época, aquélla en la que intentábamos salir de la dictadura y entrar en una democracia por la puerta grande. Aquélla en la que había que cambiarlo todo. Su infancia transcurre con su madre, creyendo que sus padres vivían separados, en unos momentos en la que el divorcio aún no existía.
En la adolescencia descubrirá la verdad de esta situación, la mentira, la soledad y el engaño en que vive.
En ese tiempo también, la necesidad de la figura paterna, de la que sólo recibe indiferencia, la llevará a centrarse en la persona que la va a sustituir: el doctor Pellicer, un hombre de éxito, dermatólogo, atractivo, conquistador, muchos años mayor que ella, de quien se enamorará. Él se aprovechará de esta situación para iniciar una relación sexual consentida con una Angélica adolescente a la que dominará y manipulará a su antojo. Su dependencia sexual y afectiva, determinada por una pasión destructiva,  terminará cuando el doctor Pellicer desaparezca en una de las escenas más duras de toda la novela, en la que Angélica muestra su lado más cruel y más vengativo.
En esta novela asistimos a los cambios de la sociedad valenciana y, por ende, a la española. Un padre volcado en la política que arrastra a la madre, una chica de buena familia, conservadora y franquista, a una lucha por la que no tiene interés, pero que hace suya por el intento de mantener una relación que tiene fecha de caducidad.
Los personajes, como es habitual en las novelas de María García-Lliberós son muy sólidos, muy bien construidos, con una gran fuerza narrativa. María tiene una gran habilidad para hacernos entrar en la psicología de ellos, en especial, el de las mujeres a quienes trata mucho mejor que a los personajes masculinos. La relación entre Angélica y su madre nos mantiene en una gran tensión. Lo mismo que ocurre con sus relaciones masculinas.
La narración y los diálogos están muy bien ensamblados; su estilo, teniendo en cuenta la fuerza de lo que nos está contando, es suave, sin estridencias, pero con mucha solidez. La novela te va llevando sola hasta el final de la historia. En algunos momentos con gran ternura, en otros con sonrisas y en algunos de ellos con mucha pasión.

Una historia que merece la pena descubrir. 

“Como ángeles en un burdel “ganó el Premio Ateneo de Sevilla en el año 2002. Por algo será.


Como ángeles en un burdel. Versión kindle.