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jueves, 28 de abril de 2016

Y AHORA QUÉ, EMMA - Dominique Vernay



¿Y ahora qué, Emma? Es mucho más que una pregunta. Es, como dice Manu Espada en la contracubierta, una encrucijada. Una ruptura, el punto de inflexión de media vida.


Y esto y mucho más es lo que Dominique Vernay nos cuenta en esta novela que he leído con gran placer y casi devorado.


Tras la pregunta, otra, ¿eres feliz? surgida del vapor de la plancha con la que Emma inicia su camino cada mañana, surge todo lo demás. Y a las nueve de la mañana de un 22 de Septiembre, esas dos palabras, apenas nueve letras le impulsan a dar un salto en el vacío que es su vida.


En la existencia de Emma hay dos personas importantes, o no: Antonio, su marido a quien le gusta la poesía y los patios interiores. Con quien tiene más diferencias que encuentros. Que arregla relojes y que habla por duplicado o triplicado, dependiendo de la pregunta. Que carece de iniciativa y de sobra de prudencia.


En el otro extremo, Enriqueta, su madre, el pájaro mielero. Insistente, pesada. Rotunda. Y que le recuerda lo que Emma no quiere recordar.


Y un 23 de Septiembre, Emma decide iniciar su propio viaje a su desconocida existencia. Para ello escoge un barrio, el Gaviotal, donde encontrará personajes cuya vida es mucho más compleja de lo que puede pensar al conocerlos.


Adela, la casera, un enorme caracol que se desplaza a la velocidad de un gasterópodo que le alquila el piso en el que había estado su amiga Gertrudis. Ésta, maestra jubilada que viaja de una manera un tanto sorprendente. Rita, una joven que trabaja en un barucho con aspiraciones a antro de película de mafiosos y en sus ratos libres se dedica a otros negocios por internet. Boy, un mafioso de barrio que le obliga a Emma a descubrir la parte más sórdida de la libertad ansiada.


Una novela de personajes muy bien construidos, a disgusto con sus existencias y que inventan excusas para huir de ellas. Un cruce de vidas que te deja sin aliento en algunos momentos de la lectura. Una novela con ritmo, con descripciones cuidadas, metafóricas.


En definitiva, muy bien escrita. Y suscribiendo de nuevo las palabras de Manu Espada: una novela exquisita.







jueves, 21 de abril de 2016

ME PILLAS EN MAL MOMENTO - Kike Parra





Me pillas en mal momento,de Kike Parra. Un título muy acertado para resumir las historias que vienen a continuación porque, realmente, los protagonistas viven un mal momento.


Muchos de ellos me han recordado en el estilo a los autores norteamericanos. Son relatos de parejas, en su mayoría que viven situaciones que rozan la desesperación. La oscuridad en ese momento de sus vidas. Personajes perdedores.


Y esos personajes aparecen muchas veces acompañados de un animal. En unos casos como excusa y en otros como si estuviera su destino ligado al de ellos.


Excepto en dos relatos “Un comedor de Ikea” y “El cazador” en los cuales narra en tercera persona, en el resto es la primera la que utiliza como voz para contarnos la historia. Por cierto, muy potente, muy rica para describir los sentimientos de esos malos momentos. Incluso en uno de ellos “El olor de las mujeres que han sido madres” se pone en el lugar de una mujer.


Kike no juzga a los personajes, ni su situación, ni sus acciones. Se limita a contar, a tomar distancia entre el protagonista y el autor. Su estilo es muy conciso, muy realista. Ayuda mucho a ponernos inmediatamente en situación, en el terreno al que nos quiere llevar. Y nos deja a los lectores la facultad de decidir en la finalización de la historia. Y ese detalle me gusta.


Me han gustado mucho los relatos “A mil kilómetros” “El olor de las mujeres que han sido madres” “Verano del 91”, “El cazador” y “Déjalo como estaba, por favor”


Historias duras, vidas desencajadas, rotas o casi perdidas son el asunto de este libro de relatos que me ha parecido sumamente interesante, que he leído con gran placer. Y, como resultado, la espera de un nuevo libro de Kike Parra.



miércoles, 13 de abril de 2016

MALEZA VIVA - Gemma Pellicer



Hay momentos en los que me gustaría tener más conocimientos en materia literaria para poder hablar de un libro con mucha más profundidad. Soy consciente de mis limitaciones.


Este libro es uno de ellos.


Maleza viva de Gemma Pellicer. Un libro de pequeños grandes relatos. Una exploración de la belleza, una manera de cuestionarse el mundo, la sorpresa, la perplejidad de la naturaleza, aparentemente siempre tan quieta, como si estuviera en reposo o en espera de resurgir cada momento más vital.


La autora ha dividido el libro en dos secciones: Puntos de luz y Herbolario. Y en ellos hay una mezcla de aforismos y pensamientos como los que incluye en su blog “Sueños en la memoria” o de pequeños diálogos teatrales y a través de ellos, huyendo de los lugares comunes se pregunta y nos pregunta. No sólo sobre la naturaleza vegetal, también de la nuestra propia. Quizás la más animal de todas.


Desacuerdo


Ella hacía tiempo que engordaba sin parar, a un ritmo siniestro. Él iba apagándose imperceptiblemente, como si no quisiera hacerse notar por tamaña nadería. La historia ente ambos concluyó un día cualquiera: disuelto el cuerpo de él bajo sucesivas capas de sábanas revueltas, empapadas en litros, en mares, en océanos de espumas de sudor.


 


Así podemos encontrar otros relatos que con mucha ironía narran escenas cotidianas. En ellos Gemma nos coloca ante la parte irracional del ser humano, de esa vida cotidiana tan, aparentemente, natural y que, muchas veces, esconde otra realidad.


 


De bigotes y matrimonios


Tras superar aquella dieta feroz, crucial, creyó encontrar el modo de cumplir con sus deseos, así que sin más preámbulos se dirigió hacia el armario empotrado del dormitorio y se puso el vestido rosa chicle, el único que le ajustaba como un guante. Antes de calzarse los zapatos de charol y tacón fino de aguja, se encerró un par de horas en el cuarto de baño para depilarse piernas, axilas y bigote. Afeitarse las patillas le iba a costar tan poco, de hecho, como dejarse barba a su mujer. El intercambio de cuerpos resultó decisivo.


 


También aborda en el libro asuntos políticos o sociales.


A precio de saldo casi


 


Hagan juego, señores y señoras, y no dejen escapar tan suculenta oferta. Ahí la tienen, sin oropeles ni falsos ropajes, sin pretensiones; tal como vino al mundo está: nuestra fabulosa, nuestra inconfundible, nuestra insidiosa SPAIN, a precio de saldo casi, con sus persianas y rejas echadas, su corrupción a cuestas y sus jóvenes de toda clase sin licenciar, también los tenemos doctorados, ustedes dirán; con el futuro diezmado y sus ahorros a duro a tres pesetas, sin vergüenza apenas, a duras penas desvergonzados, ¡no se quejarán!


Hagan juego, señoras y señores, y no se corten, que esta maravilla no puede durar.


 


 


La segunda parte del libro, Herbolario, la presenta como una reflexión de la naturaleza, su poder. Muchos de sus micros producen un cierto desasosiego. Habla de bosques, de luz y de vida.


Emboscada


Y, entre tanto, la luz abriéndose paso una vez más, empeñada en alimentar y fermentar cualquier atisbo de vida que sea capaz de arraigar [de enraizar, brotar y erguirse, de prosperar en suma] entre rastrojos y hojarasca.


El bosque, el arca, gusanos y niños, agua.


 


Desbarbada


Vino el jardinero y, tras echar un vistazo, decidió que había que afeitar con urgencia el edificio. No se trataba tanto de eliminar las plantas, como de exhibir cierta autoridad ante el crecimiento de la maleza, que se había adueñado de la fachada, ensanchando grietas y dispersando debilidades por la casa. Cuando el jardinero hubo terminado, se alejó unos metros. A sus pies se arremolinaba una alfombra de tallos y raíces. Parecía una selva de obligaciones incumplidas y buenas palabras. “La sensatez se ha impuesto”, se persuadió el de rostro enjuto y barba poblada, mientras recogía impasible las herramientas, camino de su casa.


 


En los relatos destacaría la precisión de las imágenes, la poesía que destilan, las metáforas y el lenguaje tan pulido y, en general, la elaboración del texto.


Un libro bello,  tanto en el exterior como en su interior.