sábado, 18 de marzo de 2017

ERASE DE UNA VEZ - Ana Vidal Pérez de la Ossa

ÉRASE DE UNA VEZ - Ana Vidal Pérez de la Ossa


Este libro de microrrelatos, el primero que publica Ana Vidal contiene ochenta y una píldoras en forma de escritos, más una primera intención, una aproximación a su manera de pensar que se titula LA BALLENA y otro más como culminación de todo lo que nos ha ido dejando entre sus palabras ELIGE EL FINAL.
Está dividido en cuatro partes, a saber:

Quien a los suyos padece, 14 micros dedicados a esos personajes que circulan dentro y alrededor de nuestras vidas: madres, hermanos tías Mimís, padres...

Estiaje

Ana recoge las briznas de verano que aún quedan entre los secarrales; entre ellas brillan algunos pedazos de ilusión. Se llena las manos y lo guarda todo en los bolsillos de su chaqueta y entre los pliegues de la falda. Sin darse cuenta, asoma la que sserá su promera nostalgia.


Me hubiera cansado contigo, 26 historias dedicadas al amor, al desamor, a la amargura, al sexo y a los posos que todas estas sensaciones van dejando en el ser humano.

Otoño

Así como las hojas danzan en otoño un día de viento, nuestra ropa voló por la habitación para caer en el suelo y quedarse ahi, tendida, en espera de que alguien la barriera. No nosotros, que preferimos quedarnos desnudos bajo las mantas hasta la primavera.


Hasta aquí hemos llagado otras 22 píldoras para decir adiós, para poner fecha de caducidad, de letras de estación de llegada.

Luna de hiel

"Y nos iremos de viaje a las montañas rocosas", fueron tus últimas palabras antes de desaparecer. No necesité coger un vuelo para que todo tuviera pinchos y aristas, para que hiciera un frío de madrugada y el aire echara a correr sin abrir las ventanas.  Yo ya solo supe esperar vestida con tu vieja cazadora, la mirada clavada en el pasado y el viento despeinando los últimos sueños de miel.


Nosotros que nos morimos tanto 19 micros sobre la vida y la muerte, la añoranza, el destino.

Los niños muertos

Sobrevivimos a terremotos, nos batimos en duelo doscientas dieciocho veces al día, buscamos tesoros con viejos mapas borrados hace siglos y matamos a los piratas que se cruzan en nuestro camino. Entre las paredes de esta habitación, la única fatalidad que no nos permitimos es crecer. 


Ana Vidal sabe cómo jugar con las palabras, cómo cambiar las letras de las historias para confundir al destino, para contarnos varias cosas al mismo tiempo sin perder la esencia de lo que queda por debajo, para que lo descubramos, juega con ellas y con nosotros. El amor es pasajero pero dulce o cruel. El adiós del amor es una luz que se apaga para encender otra distinta. Es ternura cuando habla de los personajes y nos encandila. Convierte lo más doloroso en poesía.
Un delicioso libro de microrrelatos.






sábado, 11 de marzo de 2017

EL RETRATO DE IRENE - Alena Collar




 El retrato de Irene - Alena Collar 


 Esto más que una reseña, son los comentarios sobre la novela que le envié a Alena. De ahí, ese tono cercano.
 
 La novela está muy bien escrita, como es normal en ti. Sí que es verdad que me costó un pelín entrar en ella, pero poco, unas páginas. Pero fue por la diferencia entre la narración y el diálogo. Me chocó la profundidad de una y la “ligereza” del otro.
Una novela en la que el silencio, el fingimiento y las decisiones difíciles lo cubren todo. Un silencio que oculta muchas cosas que al final salen a la luz. Quizás es lo que espera Irene, que salgan cuando ella ya no puede romper el silencio ni el dolor de sus decisiones. Es una novela cargada de poesía y lirismo que nunca son cursis. Tienes frases muy buenas. Con mucho detalle acerca de la pintura, de la música, de lo que nos rodea.
La introspección de los personajes me ha gustado mucho, lo mismo que la descripción de las épocas por las que transcurre la memoria de todos ellos. Tanto de España como de Chile. Y la memoria es muy importante y necesaria.

La relación de Irene con su marido. La historia de Álvaro, lo que él anda buscando, lo he intuido desde el principio, puede que por mi afición a la novela de intriga. Aunque creo que tampoco has hecho nada adrede para ocultarlo. Creo que lo importante no es saberlo, sino más bien recorrer el tramo hasta llegar a que los personajes lo digan.
Una novela trabajada, donde se adivina la pasión que le has puesto.
Enhorabuena y a seguir disfrutando de la compañía de Irene.






miércoles, 25 de mayo de 2016

CAMBIO DE RASANTE - Víctor Lorenzo



PLENITUD
Ya he cortado un árbol y borrado un libro. ¿Sabes qué falta, hijo mío?


Este es uno de los microrrelatos de Cambio de rasante, el primer libro en solitario de Victor Lorenzo Cinca, que ha sido publicado por la editorial Enkuadres.
El libro está dividido en tres partes: Ascenso, Cumbre y Descenso. Cada una de ellas contiene 25 microrrelatos. A lo largo de todos ellos nos encontramos diversos temas, tratados con prosa limpia, clara. Con la concisión que necesita el microrrelato para que la historia nos llegue, nos sorprenda, nos haga sonreír o preguntarnos cómo es posible que el autor le haya dado la vuelta a la vida en tan pocas líneas. Una mezcla de técnica y buen gusto.
Es inevitable escribir sobre el amor y lo que puede suceder a continuación: el desamor.
Desayuno sin magdalena
El camarero cambia de emisora y empiezan a sonar los primeros compases de nuestra canción. Se acerca y pregunta, ¿cortado? No, solo, respondo antes de llevarme la mano al pecho para tapar la cicatriz que me dejaste al marchar.
La pareja y sus consecuencias. La fantasía y los deseos.
Convivencia
Al poco de compartir piso, dejaron de conversar como solían. Atrás quedaron aquellas largas charlas de madrugada, en las que iban conociéndose uno al otro, y más lejos todavía los cafés plagados de confidencias y secretos, sin relojes ni rutinas. Pasaron del cariño qué tal te ha ido el trabajo al silencio en apenas semanas, hasta acabar convertidos en dos extraños cohabitando bajo el mismo techo. Tanto llegaron a desconocerse que un día se encontraron en el pasillo, se presentaron y quedaron para cenar. Ahora, enamorados hasta la náusea, están pensando en irse a vivir cada uno a su casa.
El tiempo. El inicio de las cosas, el inevitable génesis y sus diferentes lecturas.

Albada
Me despierto tendida en el suelo. Un hombre, de pie, a mi lado, me mira con incredulidad y sorpresa, inspeccionando cada rincón de mi cuerpo. Los dos estamos desnudos. Ates de lanzarme un guiño y una sonrisa pícara, alza las manos al cielo en señal de agradecimiento, aunque las baja rápidamente para cubrirse una herida reciente debajo de la axila.
La mudanza de las cosas, lo que puede suceder. Escenarios vistos desde el punto de vista opuesto. El retorno al pasado y su modificación.
Juega con la fantasía, con la imaginación y nos lleva a creernos lo que ha escrito.
Con la muerte y la decadencia.
Y con el sentido del humor, la ironía, con dejarte una sonrisilla en los labios y volver a leer lo leído.
Víctor maneja las herramientas del microrrelato con maestría. Y los resultados están a la vista.

Y acabo este buen libro de microrrelatos con éste, uno de mis favoritos.


Miradas marinas
Me fascinaban sus ojos, acuosos y alterables como el mar. Según les daba el sol, adquirían matices turquesa, como de playa paradisíaca, pinceladas verdosas, parecidas a las algas, cobaltos de alta mar y vespertinos trazos ocres. Los recuerdos inmensos, vacilantes, como el océano, con unos puntos negros chapoteando en el iris. No era su mirada de remolino lo que me seducía, sino la vida que contenían sus ojos. Un día me acerqué demasiado y caí en ellos. Desde entonces, acompañado por todos aquellos que osaron antes que yo asomarse a tal peligro, intento mantener a flote mi cuerpo en estas aguas gélidas.

Me gustaría, sinceramente, ponerle alguna pega al libro pero no puedo. Igual es que soy de fácil conformar y no lectora exigente, como algunas veces me han dicho. Quizás. Y que no soy teórica como para dar lecciones de escritura. Lo único que sé, con seguridad, es cuando un libro me deja con ganas de volverlo a leer, con las páginas marcadas y anotaciones a los márgenes.

jueves, 28 de abril de 2016

Y AHORA QUÉ, EMMA - Dominique Vernay



¿Y ahora qué, Emma? Es mucho más que una pregunta. Es, como dice Manu Espada en la contracubierta, una encrucijada. Una ruptura, el punto de inflexión de media vida.


Y esto y mucho más es lo que Dominique Vernay nos cuenta en esta novela que he leído con gran placer y casi devorado.


Tras la pregunta, otra, ¿eres feliz? surgida del vapor de la plancha con la que Emma inicia su camino cada mañana, surge todo lo demás. Y a las nueve de la mañana de un 22 de Septiembre, esas dos palabras, apenas nueve letras le impulsan a dar un salto en el vacío que es su vida.


En la existencia de Emma hay dos personas importantes, o no: Antonio, su marido a quien le gusta la poesía y los patios interiores. Con quien tiene más diferencias que encuentros. Que arregla relojes y que habla por duplicado o triplicado, dependiendo de la pregunta. Que carece de iniciativa y de sobra de prudencia.


En el otro extremo, Enriqueta, su madre, el pájaro mielero. Insistente, pesada. Rotunda. Y que le recuerda lo que Emma no quiere recordar.


Y un 23 de Septiembre, Emma decide iniciar su propio viaje a su desconocida existencia. Para ello escoge un barrio, el Gaviotal, donde encontrará personajes cuya vida es mucho más compleja de lo que puede pensar al conocerlos.


Adela, la casera, un enorme caracol que se desplaza a la velocidad de un gasterópodo que le alquila el piso en el que había estado su amiga Gertrudis. Ésta, maestra jubilada que viaja de una manera un tanto sorprendente. Rita, una joven que trabaja en un barucho con aspiraciones a antro de película de mafiosos y en sus ratos libres se dedica a otros negocios por internet. Boy, un mafioso de barrio que le obliga a Emma a descubrir la parte más sórdida de la libertad ansiada.


Una novela de personajes muy bien construidos, a disgusto con sus existencias y que inventan excusas para huir de ellas. Un cruce de vidas que te deja sin aliento en algunos momentos de la lectura. Una novela con ritmo, con descripciones cuidadas, metafóricas.


En definitiva, muy bien escrita. Y suscribiendo de nuevo las palabras de Manu Espada: una novela exquisita.







jueves, 21 de abril de 2016

ME PILLAS EN MAL MOMENTO - Kike Parra





Me pillas en mal momento,de Kike Parra. Un título muy acertado para resumir las historias que vienen a continuación porque, realmente, los protagonistas viven un mal momento.


Muchos de ellos me han recordado en el estilo a los autores norteamericanos. Son relatos de parejas, en su mayoría que viven situaciones que rozan la desesperación. La oscuridad en ese momento de sus vidas. Personajes perdedores.


Y esos personajes aparecen muchas veces acompañados de un animal. En unos casos como excusa y en otros como si estuviera su destino ligado al de ellos.


Excepto en dos relatos “Un comedor de Ikea” y “El cazador” en los cuales narra en tercera persona, en el resto es la primera la que utiliza como voz para contarnos la historia. Por cierto, muy potente, muy rica para describir los sentimientos de esos malos momentos. Incluso en uno de ellos “El olor de las mujeres que han sido madres” se pone en el lugar de una mujer.


Kike no juzga a los personajes, ni su situación, ni sus acciones. Se limita a contar, a tomar distancia entre el protagonista y el autor. Su estilo es muy conciso, muy realista. Ayuda mucho a ponernos inmediatamente en situación, en el terreno al que nos quiere llevar. Y nos deja a los lectores la facultad de decidir en la finalización de la historia. Y ese detalle me gusta.


Me han gustado mucho los relatos “A mil kilómetros” “El olor de las mujeres que han sido madres” “Verano del 91”, “El cazador” y “Déjalo como estaba, por favor”


Historias duras, vidas desencajadas, rotas o casi perdidas son el asunto de este libro de relatos que me ha parecido sumamente interesante, que he leído con gran placer. Y, como resultado, la espera de un nuevo libro de Kike Parra.



miércoles, 13 de abril de 2016

MALEZA VIVA - Gemma Pellicer



Hay momentos en los que me gustaría tener más conocimientos en materia literaria para poder hablar de un libro con mucha más profundidad. Soy consciente de mis limitaciones.


Este libro es uno de ellos.


Maleza viva de Gemma Pellicer. Un libro de pequeños grandes relatos. Una exploración de la belleza, una manera de cuestionarse el mundo, la sorpresa, la perplejidad de la naturaleza, aparentemente siempre tan quieta, como si estuviera en reposo o en espera de resurgir cada momento más vital.


La autora ha dividido el libro en dos secciones: Puntos de luz y Herbolario. Y en ellos hay una mezcla de aforismos y pensamientos como los que incluye en su blog “Sueños en la memoria” o de pequeños diálogos teatrales y a través de ellos, huyendo de los lugares comunes se pregunta y nos pregunta. No sólo sobre la naturaleza vegetal, también de la nuestra propia. Quizás la más animal de todas.


Desacuerdo


Ella hacía tiempo que engordaba sin parar, a un ritmo siniestro. Él iba apagándose imperceptiblemente, como si no quisiera hacerse notar por tamaña nadería. La historia ente ambos concluyó un día cualquiera: disuelto el cuerpo de él bajo sucesivas capas de sábanas revueltas, empapadas en litros, en mares, en océanos de espumas de sudor.


 


Así podemos encontrar otros relatos que con mucha ironía narran escenas cotidianas. En ellos Gemma nos coloca ante la parte irracional del ser humano, de esa vida cotidiana tan, aparentemente, natural y que, muchas veces, esconde otra realidad.


 


De bigotes y matrimonios


Tras superar aquella dieta feroz, crucial, creyó encontrar el modo de cumplir con sus deseos, así que sin más preámbulos se dirigió hacia el armario empotrado del dormitorio y se puso el vestido rosa chicle, el único que le ajustaba como un guante. Antes de calzarse los zapatos de charol y tacón fino de aguja, se encerró un par de horas en el cuarto de baño para depilarse piernas, axilas y bigote. Afeitarse las patillas le iba a costar tan poco, de hecho, como dejarse barba a su mujer. El intercambio de cuerpos resultó decisivo.


 


También aborda en el libro asuntos políticos o sociales.


A precio de saldo casi


 


Hagan juego, señores y señoras, y no dejen escapar tan suculenta oferta. Ahí la tienen, sin oropeles ni falsos ropajes, sin pretensiones; tal como vino al mundo está: nuestra fabulosa, nuestra inconfundible, nuestra insidiosa SPAIN, a precio de saldo casi, con sus persianas y rejas echadas, su corrupción a cuestas y sus jóvenes de toda clase sin licenciar, también los tenemos doctorados, ustedes dirán; con el futuro diezmado y sus ahorros a duro a tres pesetas, sin vergüenza apenas, a duras penas desvergonzados, ¡no se quejarán!


Hagan juego, señoras y señores, y no se corten, que esta maravilla no puede durar.


 


 


La segunda parte del libro, Herbolario, la presenta como una reflexión de la naturaleza, su poder. Muchos de sus micros producen un cierto desasosiego. Habla de bosques, de luz y de vida.


Emboscada


Y, entre tanto, la luz abriéndose paso una vez más, empeñada en alimentar y fermentar cualquier atisbo de vida que sea capaz de arraigar [de enraizar, brotar y erguirse, de prosperar en suma] entre rastrojos y hojarasca.


El bosque, el arca, gusanos y niños, agua.


 


Desbarbada


Vino el jardinero y, tras echar un vistazo, decidió que había que afeitar con urgencia el edificio. No se trataba tanto de eliminar las plantas, como de exhibir cierta autoridad ante el crecimiento de la maleza, que se había adueñado de la fachada, ensanchando grietas y dispersando debilidades por la casa. Cuando el jardinero hubo terminado, se alejó unos metros. A sus pies se arremolinaba una alfombra de tallos y raíces. Parecía una selva de obligaciones incumplidas y buenas palabras. “La sensatez se ha impuesto”, se persuadió el de rostro enjuto y barba poblada, mientras recogía impasible las herramientas, camino de su casa.


 


En los relatos destacaría la precisión de las imágenes, la poesía que destilan, las metáforas y el lenguaje tan pulido y, en general, la elaboración del texto.


Un libro bello,  tanto en el exterior como en su interior.

DESPEDIDA Y CIERRE

  Es año de cerrar unas puertas y abrir otras. Fue un placer. Seguiremos disfrutando de la lectura en silencio.