Tras finalizar la
lectura de El único animal, una se queda con
las ganas de añadir algún calificativo, poco compasivo pero real, con nuestra
especie humana.
Los
trece relatos, más el regalo de autora, de Chelo Sierra sirven para interpelarnos,
incomodarnos u obligarnos a abrir los ojos ante nuestro comportamiento como
seres humanos con los animales.
Chelo
Sierra a través de la relación de ambas especies (la racional y la animal o
viceversa) ha escrito unas historias que pueden llegar a ser molestas por el
retrato de hace de nuestra conducta, por la estupidez y el egoísmo de los
protagonistas en los que podemos encontrar conductas éticas conocidas, hipocresías
de esta sociedad nuestra que la autora retrata con profundidad psicológica en
todos ellas.
Hay
un muestrario muy interesante de nuestra especie: la caricatura de esos urbanitas
que pretenden que la naturaleza se adapte a sus exigencias; las prioridades actuales,
del mundo en general ante la utilización de las cobayas en la industria cosmética;
el poder del dinero en el negocio de los caballos; el maltrato que infligimos
a la naturaleza: los pesticidas, la contaminación o la destrucción de los hábitats;
o los inconvenientes de convivir y viajar con los animales en nuestra sociedad.
Y unas cuantas cosas más que se van descubriendo con la lectura pausada de todo
el libro.
Hay
detrás de todos estos relatos un trabajo profundo en los que Chelo Sierra demuestra
una vez más que es una escritora concienzuda, sólida, irónica, (me encanta su
sentido del humor), es delicada en la narración a la vez que firme en lo que
nos plantea.
En
definitiva, léanlo para descubrir que estamos ante una escritora magnífica.
Y
antes de abrirlo, deléitense con la genial portada de Francisco Poyatos porque es
un adelanto de lo que van a encontrar en el interior.

No hay comentarios:
Publicar un comentario