domingo, 22 de julio de 2018

NINGUNA MUJER HA PISADO LA LUNA - Kike Parra Veïnat


Antes de que se publicara Ninguna mujer ha pisado la luna tuve el privilegio de leer un par de relatos que me envió Kike Parra. Y los que leí ya me parecieron muy buenos.

El libro contiene ocho relatos, un prólogo de Jon Bilbao y una nota final.
En Trepar a un árbol, saltar las olas nos encontramos con el temor, el recuerdo de la soledad, la ausencia.
“Los niños no siempre saben cómo van a ser las cosas ni qué consecuencias hay detrás de una acción, simplemente notan el miedo que en esos momentos se desplaza en silencio por todas las zonas del cuerpo”
La vida de siempre de Markus Reinmann, o la vida de un cineasta de la RDA tras la desaparición de su hijo y la muerte de su mujer. Y la caída del muro de Berlín de fondo.
“El tiempo no cura, simplemente es como la sal que recubre un pedazo de carne para conservarla”
Si puedes salvarme es la historia de un doblador cinematográfico cuando va a conocer al actor a quien dobla. La felicidad no es lo que parece. Una historia dura de caída, aunque no exenta de cierta esperanza.
“Los hombres no somos felices más que cuando olvidamos que es imposible que seamos dioses”
No existe Lucy, un grupo de parejas que viven en un túnel de Las Vegas con sus hijos se lo juegan todo a una carta para intentar conseguir una vivienda digna para ellos y sus hijos. Una magnífica historia de desesperación, que te acompaña a lo largo de toda la lectura, con el deseo de que el final sea, quizás el que no es.
“El acto del gobernador es a las once…. Su rostro es amplio y redondo, saludable. Nuestro único recelo es que sea político: los políticos tienen algo en común con los actores”
Ninguna mujer ha pisado la luna, el relato que da título al libro, es una historia profunda, dura. El retrato de la invisibilidad cuando no estás en tu país, cuando no eres ni siquiera un número, cuando eres una mujer joven que solo quiere salir adelante para regresar a casa. Es una historia del poder del hombre. Un relato que produce ese desasosiego que sentimos las mujeres ante la abyección del macho. Y es cierto, ninguna mujer ha pisado la luna.
En El búnker un hombre recibe una carta póstuma de su cuñada, de la que siempre ha estado enamorado con una revelación que cambiará su vida. Una historia de hombres, caza, dinero.
En El cuarto oscuro encontramos una historia en el que un fotógrafo de éxito acosa sexualmente a sus modelos. Y ante la mirada de uno de sus alumnos que no sabe o no puede reaccionar.
Y En tantas veces como amor, una historia de adolescentes, con una primera relación sexual y un padre artista con una vida desconocida.

Los relatos son variados, viajeros. Igual nos encontramos una historia cerca de Zaragoza, como en el Berlín de la RDA, o en Las Vegas. Esto es lo de menos. Lo importante es lo imaginativo de los relatos, la credibilidad de los personajes y de las situaciones.
Partiendo de noticias publicadas en la prensa, Kike Parra enlaza sus propios relatos, su imaginación para construir las historias poco corrientes, bastante fuera de lo habitual. Relatos con finales abiertos que te dejan con la sorpresa tras una lectura que no puedes abandonar, hasta que eres consciente de que el final no ha quedado solucionado. Entonces sucede que te quedas con ganas de leer más, con ganas de seguir por los trayectos imaginativos de Kike Parra, aparentemente sencillos y naturales. Él nos cuenta una historia alejándose lo suficiente de los protagonistas para que no se note que está detrás de todo.
Todos los relatos esconden mucho más de lo que parece y eso es una virtud. Siempre hay más de una narración, más de una historia en todos ellos. Todo ello muy trabado, sin fisuras, con detalles que las enriquecen. 
La bondad o no de los libros depende muchas veces de la perspectiva del lector. En este caso, a mí me ha parecido muy bueno. 

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