lunes, 29 de octubre de 2018

BRANDEWIJN - Juan Peregrina



BRANDEWIJN de Juan Peregrina, tal como aparece en la contracubierta del libro, es una serie de 10 microrrelatos dedicados al brandy. Y como el brandy, dice Juan Carlos Friebe, es una obra breve, de textura densa pero de caudalía extensa, de buqué carnoso y sabor amaderado. Una glosa de la obra tal como estamos acostumbrados a ver y escuchar en las catas de vino o de brandy.

De ahí, del color del brandy, de la huella que deja en el cristal cuando lo movemos ligeramente para después apreciar su aroma, el diseño de la cubierta. Imagino que así es, que el autor y el diseñador nos lo dejan a nuestra imaginación. No es que a mí me guste el brandy, prefiero el whisky.
A mí me ha correspondido el número 54 de una tirada de 200 ejemplares, editados por el propio autor, regalo que agradezco.

Yo no entiendo mucho de vanguardias, sinceramente. Quizás he llegado un poco tarde o no he tenido la oportunidad de acercarme a ellas.

El libro combina los microrrelatos con los apuntes, notas o ideas que el autor ha ido escribiendo. Las páginas manuscritas se entienden menos pero tampoco me he parado mucho a leerlas ya que no creo que sea lo importante. Es la excusa para el microrrelato, las ideas que se van pergeñando y se anotan para no perderlas. La parte artística del libro, o así lo entiendo yo.
De los microrrelatos, todos dedicados al brandy y a los efectos, de todo tipo, que este provoca, me quedo con Bellísima, Batalla, Infancia, Mi propio arcoiris y Fiebre. Yo creo que no son microrrelatos al uso, tal y como los conocemos, salvo por su tamaño. Son una mezcla de poesía y prosa. Pero afirmo que no soy experta en poesía, ni mucho menos. Y me han gustado entendiéndolos como tal. En alguno de ellos hasta me ha parecido que el brandy hacía sus efectos en el autor. Se mezclan sensaciones, recuerdos y olores para crear un ambiente.

Considero el libro como un deseo, un juego literario del autor, un divertimento, un regalo que se hace a si mismo y a sus amigos. Y lo deduzco por sus Dedicatorias y justificaciones.

Como en cualquier libro siempre hay partes que gustan más que otras. En general, a mí me ha resultado muy agradable leer los microrrelatos.


Por ponerle una pega. Sí que debo decir que, para una persona de cierta edad como yo, la tinta de color vino no es la más apropiada para la lectura. Sé que combina con la cubierta, pero ¿no había un color madera un poco más oscuro? ¿Un brandy más fuerte?

Por cierto, que no lo sabía, Brandewijn es el nombre que recibe el brandy en holandés. 

1 comentario:

  1. Hola, por lo que leo parece un libro distinto a lo que estamos acostumbrados a leer y eso puede crear polémica, pero por lo que dices me parece un libro interesante. Gracias por esta reseña. Un abrazo

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