sábado, 2 de agosto de 2014

NO NOS DEJAN SER NIÑOS - Pere Cervantes















Acabo de terminar No nos dejan ser niños, escrita por Pere Cervantes.
Me la he leído en dos sentadas. Eso es buena señal para una novela policiaca o para cualquier otra. Aunque no lo aconsejo nunca en un libro de relatos. Son lecturas completamente distintas.

Esta novela en particular se me ha quedado pegada a las manos.
En ella se conjugan varios elementos que la hacen muy interesante. Por un lado, el hecho de que sea una mujer policía la protagonista principal: María Médem, una joven que acaba de reintegrarse a su puesto en la comisaría después de haber sido madre.
Por otro lado, que compartamos su vida diaria, que seamos partícipes de los malabarismos a los que se tiene que enfrentar cualquier mujer que desea compaginar su vida privada con la laboral. Es decir, la absurda situación de eso que llaman conciliación familiar. Una falacia, vamos.
La trama de la novela transcurre en Menorca, idílica isla hasta que aparecen un par de sexagenarias muertas, estranguladas, más o menos con los mismos parámetros: un fuerte olor a colutorio, un estrangulamiento ficticio y la música de la canción No nos dejan ser niños de Raphael, lo que mueve las alertas de la policía.
María, en ese momento, trabaja en la oficina de denuncias, alejada de lo que había sido su trabajo anterior, hasta que llegan los investigadores de Madrid, los de la Judicial, al mando de Roberto Rial, acompañado por Álvaro, investigador de la Brigada de Investigación Tecnológica.
Los tres se encargarán de la investigación de los asesinatos producidos y los que se van a seguir produciendo.
Otro de los personajes centrales es la suegra de María. Una persona manipuladora, borde, rencorosa que pretende hacer imposible la vida de María al instalarse en su casa.
Según los datos que se nos van desvelando, sabemos que es una mujer, una psicópata, la autora de los asesinatos. Página tras página, las relaciones de María con su suegra son estremecedoras, duras, cáusticas. Amparo tiene todas las características que se le achacan a la asesina y esto es lo que podemos llegar a pensar en algún momento. Aunque es demasiado obvio. Pero Pere Cervantes va jugando con esa obviedad para obligarnos a leer. Sólo un pequeño detalle, casi sin importancia, te hace pensar que puede ser otra persona la que comete los asesinatos. Un detalle que se te llega a olvidar si no estás atento a la lectura.
Ya no son solo los hombres los protagonistas de las novelas policíacas. En estos tiempos las mujeres han ido tomando importancia tanto en el lado, digamos legal, como en el contrario aunque, como comenta el autor, sólo un 10% de los psicópatas son mujeres. Este tipo de mujer es fría y calculadora. El modo de matar tiende al envenenamiento o estrangulamiento.
Lógicamente la novela está muy bien ambientada y documentada. La mente de un psicópata y sus razones para hacer lo que hace expuesta en la voz de ella misma y en las explicaciones del “profiler” la persona experta en perfiles criminales.
Las relaciones de María con su suegra nos muestran la cara que no solemos observar en los policías. En No nos dejan ser niños, Pere Cervantes hace hincapié en ello. A pesar del uniforme, son personas de carne y hueso que, en muchas ocasiones, deben contemplar su trabajo con una gran distancia para no verse afectados por él.

El perfil de los personajes está bien trabado. Por un lado, María, en el que convergen todas las posibles situaciones que se plantean en una mujer que acaba de ser madre, que tiene un trabajo estresante, una suegra manipuladora y debe, además, desenvolverse en una investigación junto al que fue su amante, lo que supone vivir al borde de la sensatez.
La suegra, toda una suegra, con un perfil odioso.
El investigador, Roberto Rial, el policía atractivo, duro, para el que todo en la vida es blanco o negro, sin términos medios, que vive por  y para su trabajo.

Y la asesina, a la cual habrán de descubrir.

En definitiva, una buena lectura para olvidarte de que te has de levantar de la silla. Una novela de las que cierras con buen sabor de boca.

Pere Cervantes Diagnosticado por quien bien le conoce como un tipo nostálgico, tozudo por vocación y soñador, lleva casi veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en el bolsillo, una pistola en la cintura y una mirada en modo grabación que le sirve, de primera mano, para crear sus novelas. Es lo que se conoce en el argot policial como un miembro de “la pringue”.



miércoles, 16 de julio de 2014

EL CHICO DE LA CHAQUETA ROJA - Alena Collar




El chico de la chaqueta roja, de Alena Collar, es una buena novela, de esas que casi no se escriben.
Y ahora les cuento por qué.
No es una novela al uso. Es un juego, un juego de espejos en el que el lector es cómplice del escritor que, a su vez, es cómplice de su propia vida.
Es una historia que contiene varias historias. La del escritor en sí mismo, como persona. La del escritor como personaje de su escritura y la de los recuerdos que cautivan.
Es un juego metaliterario del lector con el escritor, o cómo conducir al lector hasta donde ni siquiera el mismo escritor sabe cómo llegar.
Alena Collar incita al lector a través de este juego de espejos a seguir adelante, a descubrir los misterios que encierra la historia.
Una de las cosas que más me han gustado de esta novela son los personajes: sencillos, entrañables. O los recuerdos que el escritor necesita recuperar, convertidos en tiburones y metáforas, que se le habían perdido. Por esa razón se encierra en un pueblo con el afán de que su memoria le vuelva a hablar y le cuente. Su memoria, su olfato o su vista.
De lo mejor que se puede encontrar son las metáforas de Alena. El lenguaje poético, sin resultar cursi jamás, sin recurrir a lo trillado, a los lugares comunes de los que nos dicen a los que escribimos que hay que huir. A ella no le hace falta que se lo recomienden.
En la novela se intuye una crítica hacia la pasividad en la escritura de los relatos, hacia esos novelones del mil páginas en las que lo único que sucede es una retahíla de palabras sin fondo alguno. A través de su conocimiento de los escritores y poetas de todas las épocas, Alena Collar, a través de su protagonista, va hilvanando patadas en la espinilla a todo lo que se mueve. Genio y figura. A mí me han divertido mucho, la verdad.
De paso, mientras Carlos escribe, Alena Collar nos va mostrando cómo se realiza el proceso de escritura de una novela. Cómo escribimos mentalmente las situaciones que vamos viviendo y que trasladamos, sin darnos cuenta, a la historia que fluye dentro de nuestra cabeza.
¿Alguna pega o todo es perfecto? Ninguna novela lo es, faltaría más. En algunos momentos, siempre desde mi punto de vista, la falta de acotación en el diálogo para diferenciarlo del pensamiento de Carlos, el escritor protagonista. Pero tampoco es malo, no crean.
Otro punto destacable es el oficio de Alena Collar. Se nota, se lee y te sorprende.
El chico de la chaqueta roja es una novela que necesita tranquilidad para su lectura. Dejarse llevar hasta convertirse en el mismo escritor.
Como dice la contraportada del libro, El chico de la chaqueta roja es la metáfora de lo que ocultamos.

domingo, 6 de abril de 2014

GLÓBULOS VERSOS - Raúl Ariza














He estado pensando, bastante, si escribir estos comentarios sobre este libro - Glóbulos Versos de Raúl Ariza - o no hacerlo, teniendo en cuenta que el prólogo escrito por Antón Castro ya lo dice todo sobre el libro y sobre Raúl.
Como no trato de hacer ninguna reseña, como no soy crítica literaria, como no soy más que una lectora que lee lo que le gusta, los libros que le transmiten sensaciones, que le hacen vibrar, reír, cabrear o llorar, me he decidido a poner por escrito lo que Glóbulos Versos me ha parecido. 

Creo, después de haberlo leído con tranquilidad - si puedo considerar tranquilidad no haberlo podido soltar de las manos-, que este tercer libro de lo que parece ser una trilogía es el mejor, el más logrado, en el que Raúl Ariza ha demostrado que es un maestro de las distancias cortas, de las acciones contenidas en unos párrafos y manifestadas en pocos más. En el que yo más he encontrado sus obsesiones y su universo personal.

Relato y poema o poema y relato, porque en algunos casos no sé qué es lo que más me ha gustado, se complementan a la perfección.
A Raúl le hacen falta pocas líneas para ponernos un tema sobre la mesa, para contarnos una historia porque eso es lo que él hace: contar. Mostrarnos con toda la crudeza o ternura los sentimientos y actos humanos de la gente que tenemos a nuestro alrededor, con un gran manejo del lenguaje, de las metáforas, con la palabra justa - unas veces pura poesía - pero siempre con la distancia exacta. Distancia más que suficiente para que nos deje asombrados.

Basta un solo relato, el primero, "La inspiración" para darnos cuenta de que lo que vamos a seguir leyendo es magnífico. 

Lo único que me queda por añadir es que lo lean y lo disfruten.

Me queda otra cosa. El libro, como es habitual en la editorial, está cuidado y bien construido, diseñado por Marisa Belmonte. 
Y la portada, original, llamativa y hermosa de la mente y mano de Elena Titos.

GLÓBULOS VERSOS. En este enlace encontrarán toda la información relativa al libro.

Y aquí TALENTURA LIBROS el enlace a la editorial.




domingo, 2 de febrero de 2014

VERDE COMO EL HIELO - Pedro Sánchez Negreira





VERDE COMO EL HIELO, el primer libro publicado de Pedro Sánchez Negreira, es una colección de microrrelatos que inaugura una colección - Lenguas de Ornitorrinco - de la editorial Zaera Silvar. 
Hace tiempo que descubrí el blog de Pedro, donde recomiendo que se detengan un ratito, y me aficioné a leer sus escritos. Ahora, parte de lo que ya había leído ha sido, afortunadamente, trasvasado al papel. Trasvase más que merecido.

El libro contiene además unas magníficas ilustraciones de Dictinio de Castillo-Elejabytia que retratan el contenido de muchos de los relatos de Pedro.

No es nada fácil escribir microrrelatos, nada. Sin embargo, leyendo los de Pedro te llevas a engaño. Hace que todo parezca normal, su prosa fluye, su vocabulario es extenso, cuidado, sin estridencias. Limpio. Te hace disfrutar.
Son relatos que hablan de usted y de mí, de lo que nos sucede, de lo que ocurre a continuación de algo que no hemos pensado, de la vida en general. Y son escritos y tratados con armonía, con sutileza, como ya he dicho, lo que te lleva a recomenzar la lectura de algunos de ellos, porque hay mucho más contenido en esas pocas palabras de lo que, a simple vista, pueda parecer. 
Pedro, en Verde como el hielo, retrata todos los temas, con cariño, con ironía, con humor fino, con retranca gallega o uruguaya, vaya usted a saber. Te hace pensar, sonreír, enfadarte, incluso llorar. Juega con las palabras, con los conceptos para imaginar y hacernos imaginar, una historia.

LLANTO

Sentada en la mecedora a los pies de la cuna y oculta en la oscuridad taciturna de la habitación, ella se consume en un balanceo vesánico acunando en sus brazo el vacío. En sus anhelos, el niño aún llora.

(DES)ALIENTO

Ocho meses, tres días y catorce horas han pasado desde que te marchaste sin explicarme por qué y yo aún no he podido deshacerme de tu cepillo de dientes.

Por todo ello, porque escribir microrrelatos requiere de una concentración mental y verbal especial, porque escribir microrrelatos no es juntar palabras para llenar de inutilidades las páginas para lograr un libro voluminoso, este libro merece ser tenido en cuenta. Merece ser leído y disfrutado. 
Palabra de novelista.


VERDE COMO EL HIELO- ZAERA SILVAR
Pedro Sánchez Negreira- 







jueves, 2 de enero de 2014

HISTORIAS DEL METRO - José Luis Sandin




HISTORIAS DEL METRO contiene diez relatos. Como su nombre indica, todos ellos tienen lugar en el metro, el de la ciudad de México.

Diez historias que suceden con el vaivén de los convoyes, el traqueteo entre las vías y las estaciones. Historias de gente que sube y que baja, de personas que se encuentran, que venden cosas de lo más variado que se pueda uno imaginar. 

Como dice José Luis en el relato La pareja: "sin duda el metro es lugar donde la coincidencia se pasea con sus vaivenes" donde dos desconocidos juegan a la seducción. Aunque después nos sorprenda con el final de la historia.

Me ha encantado el relato Bajar de peso. Uno, al leer el título se imagina al personaje gordo, obeso, sudoroso. Hasta que descubres de qué va el relato. El peso se refiere a la moneda mexicana. Un relato divertido y ágil.  

Dejo aquí un ejemplo.


El faquir

La niña vestida de fiesta pelea con la abuela el asiento junto al abuelo, y gana. Ya sentados, se levanta como impulsada por un resorte y exige el asiento solitario de la abue, al otro lado del pasillo. Nuevamente se lleva el triunfo.
Un tipo apestoso a sudor de parque entra justo cuando la niña se sienta en su nuevo lugar y suena la chicharra que anuncia el cerrar de las puertas de los vagones, y su voz masculina emerge potente para pedir algunas monedas honestas que le ayudarán a subsistir sin valerse del hurto, al tiempo que extiende sobre el suelo una tela gruesa con fragmentos de vidrios, con gran pompa y, sin dejar de mirar a un punto que sólo existe en el infinito de su imaginación, se saca la camiseta, se recuesta en los vidrios, hablando sin cesar gira, se da volteretas sobre los picos lacerantes, no demuestra dolor, sólo la mirada perdida, mientras la niña viaja con la boca abierta, los ojos sin apartarlos del señor; algunos pasajeros procuran no mirar el acto, o con los párpados cerrados escuchan indiferentes: uno, dos tres, sigue la cuenta, la niña es una mueca de incredulidad y su mano se afianza del tubo al lado, busca las caras de los abuelos: no están, van ausentes frente al suceso, quisiera al abuelo a su lado, mala decisión; la voz taladra sus oídos, no entiende bien que un loco grite incoherencias, pida monedas, se revuelque en vidrios, e imagina los pinchazos en la piel ajena, se le endurecen los músculos de la cara, y oprime el tubo con una fuerza que desconocía hasta este momento, instante en que la mirada se le pierde en un punto que sólo existe en el infinito de su imaginación.


No voy a extenderme en explicar cada relato porque vale la pena que cada uno los lea y los disfrute. 

Me ha encantado leer el rico español de José Luis, con los giros propios de su país, las expresiones y descripciones de dentro y fuera del metro. Cuento, además, con la ventaja de conocer a José Luis en persona, de conocer también su tono de voz. De esa manera, los he leído como si lo escuchar a él leérmelos. 

Diez relatos que se leen casi de un tirón. Muy bien escritos y que merece que sean leídos.



HISTORIAS DEL METRO - José Luis Sandin. 
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martes, 26 de noviembre de 2013

PRECIPICIOS HABITADOS - Mar Horno












PRECIPICIOS HABITADOS es un libro escrito por Mar Horno y publicado por Talentura Libros. 
Dentro del mundo de los escritores de microrrelatos, Mar se ha convertido por méritos propios en un referente. Ganadora de premios y concursos de gran calidad, Mar demuestra día a día que nada es casual.

El libro está dividido en dos partes: Gente al borde y La realidad al borde.

Según las palabras de la autora: "los precipicios del libro están habitados, ¿por qué? Porque no hay lugar más poblado que un precipicio. Es un borde y en ese borde vivimos todos"

En la primera parte del libro nos encontramos con multitud de personajes que viven al límite, en ese borde que nos puede precipitar en cualquier momento al abismo. Abismos cotidianos, reales y duros, algunas veces. Pero magníficamente resueltos por la maestría de Mar con las palabras.



Envés


Las cosas hubieran podido ser de otra manera. Supongamos el envés de la historia. Solo quizás, hipotéticamente, él habría llamado a la puerta con un ramo de rosas rojas, mis preferidas. Podría haberme dado un beso, haber bailado conmigo siguiendo una música invisible, haberme invitado a comer a La Boussole, haberme dicho que me quería. Yo, antes de salir a cenar, podría haber cogido las tijeras del cajón para cortar un pequeño hilo suelto de su chaqueta, señor inspector, en vez de clavárselas en el estómago, cuando me dijo sin sonrisa, sin flores, sin beso, sin compasión, que me abandonaba.

En la segunda parte del libro predomina la fantasía, los mundos paralelos a los que nos aferramos para sobrevivir, para que el precipicio que nos atrae, se aleje: mujeres magnéticas, armarios antropófagos, paraguas conocedores de adverbios o campos donde nacen cuchillos silvestres. 


Especies.

Anoche soñé con sirenas. Su extraño lenguaje cetáceo me desorientaba. Sus dientes puntiagudos me mordían. Sus manos palmeadas me arrastraban a una sima sin fondo. En la oscuridad pensé que iba a morir devorado. Temblando, me levante del lecho arenoso y vi el arrecife brillar bajo la tenue luz de la luna. Más tranquilo, me acomodé la cola, me asilé las escamas y volví a cerrar los ojos. Peor es soñar con humanos. 

Los microrrelatos de Mar Horno son pura orfebrería. Al leerlos, uno puede pensar que es fácil escribir así, con esa sencillez, con tal naturalidad y precisión que los abismos de los micros nos sorprenden, entusiasman y asombran. Microrrelatos cargados de poderosa imaginación, de gran fuerza en la escritura. Es difícil tener una voz propia y Mar la tiene.

PRECIPICIOS HABITADOS es altamente recomendable para ejercitar la imaginación, para perderse en lugares dispares, abandonar la realidad por un momento y regresar a ella con la sorpresa en los párpados

PRECIPICIOS HABITADOS- Mar Horno- TALENTURA LIBROS

sábado, 19 de octubre de 2013

EL ASESINO DEL AJEDREZ - Mercedes Gallego




Una de las cosas buenas que tienen las redes sociales es poder descubrir escritores que, de otra manera, no llegarías a conocer. Y a mí me gustan los descubrimientos.
En este caso se trata de una escritora: Mercedes Gallego, a quien descubrí  gracias a otra escritora, Marta Querol, de quien ya he hablado en este blog.
El asesino del ajedrez es la primera novela que leo de Mercedes. Intuyo que no será la última.
La novela se sitúa en una época muy concreta: el momento de la transición de funciones desde la Policía Nacional a los Mossos d'Escuadra. Justo durante esos meses, aparece un asesino. Sobre el cadáver del primer muerto - un guardia urbano -  la policía encuentra un papel con una anotación que parece pertenecer a un movimiento del tablero de ajedrez: TR6xA. Junto a él, un cuchillo cuya empuñadura tiene forma de alfil de ajedrez.
El caso se le asigna a una inspectora con poca experiencia en la resolución de esta clase de asesinatos: Ramona Cano.
Pocos días después aparece otro cadáver en las mismas condiciones que el anterior, lo que les lleva a deducir que quizás se encuentran ante un asesino en serie. Un caso muy delicado que la inspectora Ramona debe solucionar para evitar que sea transferido a los Mossos d'Escuadra.
Y aquí comienza la trama de El asesino del ajedrez que se mueve en la zona del Ensanche de Barcelona, cuyas calles conforman el tablero de una partida macabra.
La novela es muy amena, se lee con agilidad, sin parones innecesarios que ralenticen la lectura y el descubrimiento de la trama policiaca. Una lectura que engancha desde el primer momento.
Los personajes están psicológicamente bien perfilados. Son humanos, con todo lo que ello implica. Aquí no nos encontramos con héroes prefabricados que resuelven las cosas por  ciencia infusa. Los personajes, en especial las mujeres, tienen problemas personales, indecisiones, ganas de abandonar y caracteres fuertes.  Por poner una pega que me ha llamado la atención es que hay personajes secundarios que desaparecen de la trama de la novela, casi sin dejar rastro. Es el caso del subinspector Cañete que formaba pareja con ella y que le daba un contrapunto muy bueno.
Durante la novela Mercedes aprovecha para hacer incisos sobre situaciones de la actualidad. En este caso sobre los programas basura de la televisión. Esos programas que se hacen eco de asesinatos y que lo único que pretenden es subir su propia audiencia. Una crítica saludable y merecida sobre un fenómeno que no hace más que enturbiar la vida.

Otra de las cosas que me gustan es que la investigación recaiga en manos de una inspectora.
Así pues, solo añadir que El asesino del ajedrez es una novela muy recomendable, una lectura absorbente, bien escrita y documentada.


Mercedes Gallego.

DESPEDIDA Y CIERRE

  Es año de cerrar unas puertas y abrir otras. Fue un placer. Seguiremos disfrutando de la lectura en silencio.