Cualquier comentario que pueda
añadir sobre Árida puede que resulte vano puesto que ya se ha dicho todo lo
bueno y magnífico que contiene esta novela.
Para empezar el I Premio
Internacional de novela corta Francisco Ayala. Y no es mal comienzo.
Todas las novelas de Antonio
Tocornal se desarrollan en su propio mundo. Un mundo que no es de este. Un
universo exclusivo de su imaginación donde los personajes se mueven como si no
existieran. Pero esto es solo mi impresión.
Árida es un territorio lleno de
arena. Los personajes son zombies, entre la vida y la muerte, entre la desolación y
una mínima esperanza. Seis voces diferentes que van narrando el principio y el
final de una época, desde la bonanza hasta la destrucción. Un mundo en el que
solo se escucha el irritante canto de las chicharras.
La guardesa es la encargada de
contar las historias personales del resto de personajes, unirlas, cruzarlas
hasta llegar a ella de nuevo para seguir guardando el recuerdo de todos los que
yacen en Árida.
Y como en todos los libros de
Antonio Tocornal sobresale el lenguaje, la precisión de lo escrito y el sabio
manejo de los tiempos. Para quienes solemos huir de lo fácil, queremos seguir
aprendiendo a escribir y disfrutar con lo que otros escriben, hay que seguir leyendo
a Antonio.
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