jueves, 12 de diciembre de 2019

CIUDADES EN LAS QUE UN DÍA NAUFRAGAMOS - Ara de Haro

Ciudades en las que un día naufragamos está dividida en tres partes, tres relatos con un protagonista común: Michael fotógrafo descreído, mujeriego y un tanto desorientado en su propia vida.
Se desarrolla en tres ciudades distintas: Nueva York, Fiesole y París.
En cada uno de los capítulos se narra la vida de los protagonistas en tan solo veinticuatro horas.

Primavera de cristal en New York.
El mundo de las modelos de alta costura, la frialdad y vacuidad de sus vidas, el sacrificio absurdo, el ego y la esclavización a las que son sometidas por su aspecto. También la caída, las roturas interiores apenas apreciables desde el exterior. Estrella es la protagonista, junto con Michael y Xira de estas veinticuatro tristes horas. Y Julie, la antigua modelo.

Esplendor y decadencia en Fiesole.
Veinticuatro horas de Michael junto a su mujer, Linda, en una casa en la Toscana. Un matrimonio que se mantiene por las convenciones. El resentimiento entre ambos.  Unos hijos con los que no mantiene ningún afecto especial. Su intención de escribir una novela,  o su necesidad de encontrarse a sí mismo a través de la escritura.

Invierno en Paris. La nieve borra sus pasos..
El encuentro entre Julie y Michael. La vida desconocida de ella. Y su relación con sus padres. El frío de París, la nieve que todo lo cubre, excepto la soledad.

Esta novela poco usual o estos tres relatos conectados a través de los personajes, me ha sorprendido mucho. Ara de Haro escribe con una delicadeza excelente. Las frases cortas, las descripciones exactas, la mirada con la que retrata a sus personajes es como la fotografía de Michael, solo que repleta de vida, algo que él nunca consigue. La ambientación de cada uno de los capítulos es perfecta para describir el estado de ánimo de cada uno de ellos. En cada ciudad, como indica el título del libro, hay un naufragio personal y un descubrimiento.

“Los libros, como la vida, solo pueden empezar a entenderse cuando terminan”

A mí me ha gustado mucho. Hay que leerla con tranquilidad para no perder los matices, no hay frases hechas, ni lugares comunes. Hay mucha labor en tan pocas páginas. Mucha belleza.

"Para escribir un libro hay que tener paciencia. Un libro se escribe página a página, y cada página palabra a palabra… Es lo que la gente no se da cuenta, un libro no se escribe en una noche… En un fin de semana, en unas vacaciones…"

Muy recomendable.




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